La pregunta parece sencilla: ¿cada cuánto hay que ducharse? No existe una frecuencia ideal que sirva para todo el mundo. Harvard Health explica que varias duchas por semana pueden ser suficientes para muchas personas, pero el sudor, la suciedad y otras circunstancias pueden justificar bañarse con mayor frecuencia.

La forma de hacerlo también importa, especialmente cuando hay piel seca. La Academia Estadounidense de Dermatología recomienda duchas breves, de cinco a diez minutos, con agua tibia y un limpiador suave. Al terminar, aconseja secar con toques suaves y aplicar una crema hidratante sin fragancia mientras la piel todavía conserva humedad.

No se trata de imponer una cantidad exacta de baños a todos. Conviene adaptar la rutina a las actividades y a la respuesta de la piel. Si la resequedad o la irritación persisten pese a los cuidados, una consulta dermatológica puede ayudar a identificar la causa.