Las cáscaras de huevo pueden aprovecharse en el compost, pero contienen un detalle que las separa de otros restos de cocina: los fragmentos grandes se descomponen lentamente. Encontrarlos todavía visibles en una mezcla ya transformada no es algo extraño.
Illinois Extension explica que buena parte de su calcio permanece retenido mientras la cáscara conserva su estructura. Molerla hasta obtener partículas más pequeñas facilita su incorporación; romperla con la mano no produce el mismo resultado que una molienda fina. Añadir cáscaras enteras alrededor de una planta no equivale a suministrarle de inmediato todo ese calcio.
También conviene distinguir el aprovechamiento de residuos de una necesidad real del suelo. La recomendación de aportar calcio debe apoyarse en lo que el terreno requiere, y un análisis puede orientar esa decisión. Reutilizar cáscaras tiene sentido dentro de una rutina de compostaje, sin prometer que resolverá por sí sola cualquier problema del jardín.
