La hendidura circular que aparece en algunos envases de leche forma parte de su diseño. Una patente publicada en 1999 explica una aplicación concreta: las paredes de ciertos recipientes plásticos pueden incorporar círculos hundidos para aumentar su estabilidad y ajustar el nivel que alcanza una cantidad determinada de líquido.
El documento describe un problema de fabricación: al reducir el material de un envase, sus paredes pueden abultarse o deformarse cuando está lleno. La forma del recipiente, sus nervaduras y las hendiduras ayudan a dar soporte sin depender únicamente de añadir más plástico.
Eso permite responder a la curiosidad de la imagen sin atribuirle al círculo una función misteriosa. La patente documenta un diseño, no identifica al fabricante de los envases fotografiados ni garantiza que todos los modelos tengan exactamente las mismas características. En este caso, la explicación comprobable está en la estructura del recipiente.
