Una clienta llegó a la ventanilla de Dutch Bros en Vancouver, Washington, mientras atravesaba el duelo por la muerte de su esposo. El empleado Pierce Dunn notó su tristeza y le preguntó si podía orar con ella. La mujer aceptó.
Sus compañeros Jacob Hancock y Evan Freeman se unieron al momento. Desde la ventanilla le ofrecieron sus manos y unos minutos de compañía. Otra clienta, Barbara Danner, fotografió la escena mientras esperaba en la fila.
La imagen se difundió en 2016 y llamó la atención por la respuesta de los trabajadores. Ellos no podían cambiar lo sucedido ni eliminar el dolor. Lo que hicieron fue detenerse, escuchar y ofrecer una forma de consuelo que la clienta había aceptado, dentro de una parada que podía haber sido completamente rutinaria.
