Elegir un rato a solas puede ser una manera de descansar, ordenar ideas o dedicar tiempo a algo propio. La reflexión que acompaña esta imagen propone dejar de medir el valor personal por la cantidad de contactos o por la necesidad de responder a cada discusión.
Poner un límite puede significar terminar una conversación que se volvió hiriente, reservar una tarde o explicar qué trato no se está dispuesto a aceptar. No hace falta convertir cada distancia en una enemistad ni dar por hecho que todas las relaciones difíciles deben romperse.
El texto también distingue la soledad elegida de cerrarse a todo apoyo. Leer, caminar o aprender algo por cuenta propia puede convivir con amistades y personas de confianza. El objetivo de esta reflexión es cuidar el tiempo y las relaciones que lo hacen valioso, sin presentar el aislamiento como una solución universal ni prometer que vivir solo elimina los problemas.
