En este relato de ficción, Nina regresa al trabajo mientras cuida a dos hijos pequeños. Su esposo, Carl, está desempleado y compara su apariencia con la de Alice, la esposa de su hermano Steve. Alice, en cambio, le lleva comida y la ayuda con los niños.

Durante la fiesta de cumpleaños de Carl, junto a una piscina, él vuelve a ridiculizarla delante de los invitados. Nina se retira. Alice la sigue y le muestra mensajes en los que Carl le propone encuentros secretos, mientras asegura que su matrimonio ya está terminado.

Alice había guardado esos mensajes y hablado con Steve. La conversación permite a Nina comprender que las comparaciones no describían una competencia entre ellas: Carl había utilizado a una mujer para menospreciar a otra mientras ocultaba su propia conducta.

Nina lo enfrenta con los mensajes y establece que ya no puede seguir viviendo con ella. Semanas después, la historia la muestra dando un paseo con Alice y los niños. Sigue cansada y su cuerpo no ha cambiado de repente. El desenlace es una decisión sobre el trato que acepta y la amistad que la acompaña; no afirma que exista una sentencia de divorcio ni una transformación milagrosa.