En este relato de ficción, Maureen pasa un año buscando a su hija Sarah después de que Kevin, su esposo, la expulsa de casa durante un viaje de trabajo de ella. Cuando Sarah regresa con una bebé, la escena parece plantear otro misterio.

La niña se llama Pauline y es hija de Bella, una hija que Kevin había mantenido en secreto. Sarah la está ayudando después del parto. También conserva documentos que explican su propia salida: Kevin gastó dinero de su fondo universitario y la presionó para callar, amenazando con perjudicar a su madre.

Maureen busca apoyo de una amiga, una abogada y un investigador para revisar lo ocurrido. Se aleja de Kevin y empieza a reconstruir una relación con Sarah sin exigirle que olvide el abandono. La recuperación del dinero sigue pendiente. El regreso no resuelve todo en una tarde, pero permite que madre e hija conozcan la misma historia y dejen de enfrentarla por separado.