El tamaño de Yuki llamó la atención en internet, pero su historia de rescate comenzó cuando un hogar dejó de poder atenderlo. Tras llegar a un refugio, Shy Wolf Sanctuary, en Florida, le ofreció un lugar preparado para las necesidades de un perro lobo.

El santuario informó que un análisis de ADN de 2018 identificó un 87,5 % de lobo gris, además de ascendencia de husky siberiano y pastor alemán. Su cuidado requería experiencia, espacio y conocimiento de su comportamiento, no simplemente tratarlo como a un perro doméstico muy grande.

Personal y voluntarias construyeron una relación con él y aprendieron a respetar sus preferencias. Su historia recuerda que el aspecto impresionante de un animal no indica si cualquier hogar puede cuidarlo. Para Yuki, el rescate significó encontrar un entorno adecuado a sus necesidades particulares.