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Cinco aparatos que conviene desenchufar cuando terminas de usarlos

Hogar · 2026-09-08
Cinco aparatos que conviene desenchufar cuando terminas de usarlos

Siguen consumiendo y calentándose aunque estén apagados, y el gesto de sacarlos del tomacorriente toma dos segundos.

El medidor de la luz nunca se detiene del todo. Aun con la casa vacía y todas las pantallas apagadas, hay aparatos que continúan tomando electricidad porque técnicamente no están apagados: están esperando. Ese estado de espera tiene un costo, chico pero constante, y también implica un enchufe que permanece con corriente todo el año.

El primero de la lista es la cafetera eléctrica, sobre todo las que tienen reloj y placa calentadora. Quedan tibias, con circuitos activos, y suelen estar sobre la mesada junto a la pared, en un rincón donde el calor no se disipa bien. Desenchufarla después del desayuno es de los hábitos más fáciles de instalar.

El segundo es el cargador de celular sin celular conectado. Suena inofensivo y en volumen individual lo es, pero muchos hogares tienen cuatro o cinco enchufados de forma permanente en distintas habitaciones. Además, los cargadores baratos son de los que más se calientan cuando quedan olvidados detrás de un mueble.

El tercero es el televisor con todo su acompañamiento: decodificador, consola, barra de sonido y ese cablerío enchufado a una sola zapatilla. La solución práctica acá no es desconectar cinco fichas por separado, sino usar una zapatilla con interruptor y apagar el conjunto con un solo movimiento al ir a dormir.

El cuarto es el horno eléctrico o tostador de mesada. Muchos modelos mantienen el panel iluminado y, más importante, suelen guardarse debajo de repisas de madera o cerca de trapos de cocina. Un aparato con resistencia interna no debería quedar conectado en ese contexto durante días enteros.

El quinto es el microondas, que casi nadie desenchufa porque hace de reloj de la cocina. Es una decisión razonable si el reloj se usa; lo que no conviene es tener a la vez el microondas, la cafetera y la tostadora compartiendo un mismo alargue con adaptadores encadenados.

Hay un punto que importa más que el ahorro: el estado de la instalación. Un enchufe tibio, una ficha floja, una zapatilla que huele apenas a plástico caliente o un cable con la cubierta agrietada son señales de que hay que llamar a un electricista, no de que hay que seguir usándolo con cuidado.

El hábito, en definitiva, es simple. Aparatos que producen calor, desenchufados cuando terminan. Aparatos de entretenimiento, todos juntos en una zapatilla con interruptor. Dos segundos por día que ordenan la casa y bajan un poco la cuenta a fin de mes.

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