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Cuando los hijos eligen su estilo y los padres se adaptan

Relaciones · 2026-09-08
Cuando los hijos eligen su estilo y los padres se adaptan

Llega el día en que dejan de usar lo que les compras y aparece un criterio propio; ese momento dice más de lo que parece.

Un día el hijo baja a desayunar con una combinación de ropa que nadie eligió por él. Un pantalón enorme, una camiseta que estaba en el fondo del cajón, unos zapatos que no combinan con nada. Y la reacción inmediata del adulto es corregir antes de mirar.

Ese momento se repite en casi todas las casas, con distintas edades. A veces llega a los siete años y a veces a los catorce. Casi siempre trae la misma escena: una discusión corta antes de salir, una negociación de último minuto y algo de fastidio de los dos lados.

Lo que está pasando ahí es bastante más interesante que la ropa. Elegir cómo verse es una de las primeras decisiones grandes que una persona toma sobre sí misma. No es un capricho estético: es la práctica de decidir algo y sostenerlo delante de otros.

Por eso los especialistas en crianza suelen sugerir elegir bien las batallas. Hay cosas que sí conviene sostener: la ropa adecuada para el frío, la seguridad, el respeto por lugares que piden cierto código. Fuera de eso, la mayoría de las discusiones son sobre gustos.

Ayuda separar el marco de la elección. En vez de aprobar prenda por prenda, se puede acordar el marco: hoy vamos a un lugar donde hace falta abrigo y zapatos cerrados, dentro de eso elige lo que quieras. Se conserva lo importante y se cede lo que no lo era.

También conviene cuidar el comentario. Un chiste sobre cómo se ve un adolescente puede quedar grabado años. Lo que para el adulto es una broma cariñosa, del otro lado suele leerse como que su criterio no vale. Mirar y preguntar por qué le gusta suele funcionar mejor.

Hay un beneficio práctico para los padres, además. Cuando un chico gana autonomía en algo de bajo riesgo, discute menos en otras áreas. La necesidad de decidir tiene que salir por algún lado; que salga por la ropa es bastante conveniente comparado con otras opciones.

Hay una pregunta que ayuda a los adultos cuando la ropa elegida les parece un espanto. ¿Esto va a importar dentro de un año? En la mayoría de los casos la respuesta honesta es que no, y ni siquiera va a haber una foto que lo recuerde. Guardar la energía de la discusión para los temas que sí van a importar dentro de un año es, en la práctica, la estrategia que más funciona en casas con adolescentes, y la que menos desgasta a todo el mundo.

El estilo, además, cambia solo. La combinación que hoy parece imposible va a durar unos meses y después va a ser otra. Lo que sí queda es la memoria del trato: si en su casa lo miraron con curiosidad o si tuvo que defender cada elección en la puerta.

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