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Dieciséis objetos raros que nadie supo identificar

Curiosidades · 2026-09-08
Dieciséis objetos raros que nadie supo identificar

Aparecen en cajones, mercados de pulgas y herencias familiares, y son un recordatorio de cuántas cosas cotidianas dejamos de usar.

Cada tanto alguien sube la foto de un objeto que encontró en una caja vieja y pregunta qué es. En pocas horas hay doscientas respuestas, la mitad en broma, y casi siempre aparece alguien que lo reconoce de inmediato porque su abuela tenía uno igual. Son las publicaciones más entretenidas de internet, y también las más nostálgicas.

Muchos de esos objetos son herramientas de cocina que dejaron de fabricarse. El deshuesador de cerezas, con su palanca y su aguja, desconcierta a cualquiera que no lo haya visto trabajar. El molde de mantequilla tallado, el descorazonador de manzanas y la prensa de limones de hierro entran en la misma categoría.

Otro grupo viene del armario. El ensanchador de zapatos de madera, con su tornillo, parece un instrumento de tortura y solo servía para estirar el cuero un poco. Los tensores de guantes, los ganchos para abotonar botines y las hormas de sombrero producen el mismo desconcierto por la misma razón: la ropa se arreglaba en lugar de reemplazarse.

La casa también aporta lo suyo. Los aisladores de vidrio verde de los postes telefónicos hoy se venden como adorno. Las argollas metálicas en el borde de las mesas antiguas servían para sujetar manteles. Y esas piezas de cerámica con forma de rosca que aparecen en los áticos eran, muchas veces, soportes de cables eléctricos.

Hay una categoría entera de objetos que la gente confunde con arte moderno. Las pesas de balanza sueltas, los moldes de imprenta con letras al revés, los niveles de burbuja de bronce y las llaves de cuerda de relojes de pared se ven misteriosos justo porque perdieron su contexto.

Cuando te toque preguntar por uno, hay una forma de hacerlo que multiplica las posibilidades de respuesta. Pon algo al lado para dar escala, una moneda o un lápiz. Di de qué material es y si pesa. Prueba si un imán se pega, porque distinguir hierro de aluminio o bronce descarta la mitad de las hipótesis.

Cuenta también dónde apareció. Un objeto encontrado en un taller no significa lo mismo que uno encontrado en una cocina, y saber la época aproximada de la casa acota muchísimo. Las fotos con buena luz y desde dos ángulos consiguen respuestas correctas en minutos.

Lo interesante de estas publicaciones no es el misterio, sino lo rápido que un objeto cotidiano se vuelve indescifrable. Bastan treinta o cuarenta años sin uso para que algo que estaba en todas las cocinas parezca una pieza arqueológica.

Por eso vale la pena preguntarle a alguien mayor antes de tirar lo que aparece en una caja. Casi siempre viene con una historia, a veces con una técnica que ya nadie usa, y de vez en cuando con un objeto que todavía funciona mejor que su versión moderna.

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