En casi todas las casas con escalera hay un triángulo raro debajo. A veces está cerrado con una puertita que nadie abre, a veces queda abierto y se llena de bicicletas, valijas y cajas sin etiqueta. Es un espacio incómodo de medir, difícil de amueblar y, sin embargo, uno de los más útiles cuando se lo piensa bien.
El primer paso no es comprar nada, sino medir en serio. La altura cambia en cada punto, así que conviene anotar tres medidas: la parte más alta, la del medio y la más baja, además del fondo. Con esos números en la mano, la mitad de las ideas de internet quedan descartadas solas y se evita el mueble que después no entra.
El uso más común y más eficiente es el guardado por zonas. La parte alta admite un armario o estantes profundos para lo que se usa seguido: abrigos, mochilas, la aspiradora. La zona media sirve para cajones o canastos. Y la parte más baja, donde no entra una persona, es perfecta para cajones a ras del piso con ruedas.
Si la casa no necesita más guardado, hay alternativas que aprovechan bien la forma. Un escritorio pequeño encaja sorprendentemente bien en la parte alta y crea un rincón de trabajo sin robarle espacio a ninguna habitación. También funciona una biblioteca a medida, un pequeño toilette si hay instalación cerca o el famoso rincón para la cama del perro.
En casas con niños, ese hueco suele convertirse solo en el lugar favorito. Una alfombra, dos almohadones, una guirnalda de luces y una repisa con libros bastan para armar un rincón de lectura que cuesta muy poco y que se usa mucho más de lo que uno espera.
Hay algunas cosas para revisar antes de cerrarlo. Si ahí pasan cañerías, la llave de paso o el tablero eléctrico, hay que dejar acceso. Si la zona es húmeda, conviene ventilar y no guardar ropa ni papel. Y si se planea una obra a medida, vale la pena consultar con un carpintero, porque las escaleras rara vez son simétricas.
Un detalle de iluminación cambia el resultado por completo. Como suele ser una zona sin ventana, una tira de luz o un par de focos con sensor hacen que el espacio se vea útil en lugar de oscuro. Sin luz, cualquier hueco bajo escalera termina siendo un depósito.
Bien resuelto, ese triángulo puede sumar el equivalente a un placard entero sin quitarle un centímetro a la casa. Es de las pocas mejoras que devuelven espacio en lugar de ocuparlo.






