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Las señales que tu lavarropas te da mucho antes de fallar

Hogar · 2026-09-08
Las señales que tu lavarropas te da mucho antes de fallar

Un ruido nuevo, un movimiento raro o un ciclo que se alarga: casi siempre hay un aviso semanas antes de la avería.

Los electrodomésticos rara vez se rompen de golpe. Suelen avisar durante semanas con señales que interpretamos como manías del aparato: un ruido nuevo, una vibración más fuerte, un ciclo que tarda más de lo habitual. Reconocer esas señales a tiempo es la diferencia entre una reparación menor y un reemplazo completo.

El aviso más frecuente es el ruido durante el centrifugado. Si empieza a sonar como un motor de avión o si aparece un golpeteo rítmico, en general hay algo suelto o desgastado. A veces es apenas una moneda o un aro de corpiño metido entre el tambor y la carcasa, que es una reparación barata si se atiende rápido.

El segundo aviso es el movimiento. Un lavarropas que camina por el piso durante el centrifugado casi siempre está mal nivelado o mal cargado. Nivelarlo ajustando las patas y no mezclar una toalla pesada con prendas livianas resuelve la mayoría de los casos, y evita que la estructura interna se desgaste antes de tiempo.

El tercero es el agua. Si el ciclo tarda mucho más de lo normal, puede ser que entre agua con menos presión de la habitual. Los filtros de las mangueras de entrada se tapan con sarro y sedimento, y limpiarlos es una tarea de quince minutos con la llave de paso cerrada y una pinza.

El cuarto es el olor. Un olor a humedad persistente indica acumulación en la goma de la puerta, en el cajón del detergente o en el filtro de desagote, que suele estar en la parte inferior delantera detrás de una tapita. Vaciarlo cada tanto es de esas tareas que nadie hace hasta que aparece un charco en el piso.

Hay una rutina de mantenimiento muy simple que alarga bastante la vida del aparato. Una vez por mes: limpiar el cajón de detergente con agua caliente, secar la goma de la puerta, revisar el filtro y hacer un ciclo vacío a temperatura alta sin ropa. Media hora al mes y el aparato trabaja mucho mejor.

También conviene anotar la marca, el modelo y el año de compra en algún lugar accesible, junto con la factura. Cuando algo falla, el técnico pide esos datos y tenerlos a mano acelera todo. Si el equipo sigue en garantía, esa información puede ahorrar el costo completo de la reparación.

La regla general vale para cualquier electrodoméstico: si hace un ruido que antes no hacía, prestá atención esa misma semana. Casi ninguna falla aparece sin aviso. Lo que suele faltar no es la señal, es alguien que la escuche antes de que el problema se vuelva caro.

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