FlashUnfolded

Cómo hace un submarino para hundirse y volver a subir

Curiosidades · 2026-09-08
Cómo hace un submarino para hundirse y volver a subir

No tiene motores que empujen hacia abajo ni pesos que se sueltan. El mecanismo es más sencillo de lo que parece.

La pregunta la hacen casi todos los niños en algún momento y la mayoría de los adultos no sabe contestarla bien. Un submarino pesa miles de toneladas y flota. Después se hunde a voluntad. Y más tarde vuelve a subir. Sin soltar lastre y sin motores apuntando hacia abajo. El truco está en algo que se puede probar en una tina.

El principio de fondo es el mismo que hace flotar a un barco. Un objeto flota si el agua que desplaza pesa más que él. Un casco de acero cerrado y lleno de aire desplaza mucha agua y pesa relativamente poco en conjunto, así que se queda arriba. Lo único que hace falta para hundirlo es cambiar esa relación.

Los submarinos lo consiguen con tanques de lastre. Son compartimentos entre el casco exterior y el interior que pueden llenarse de agua de mar o de aire. Cuando se abren las válvulas, el agua entra, el aire sale por arriba y el conjunto se vuelve más pesado que el agua que desplaza. Entonces desciende.

Para subir se hace lo contrario: se inyecta aire comprimido en esos tanques y el aire empuja el agua hacia afuera. El submarino se vuelve otra vez más liviano que el volumen de agua que ocupa y flota hacia arriba. El aire comprimido se almacena en botellas a bordo, y administrarlo es parte del oficio de la tripulación.

Existe además un ajuste fino. Mantenerse a una profundidad estable requiere quedar prácticamente en equilibrio con el agua de alrededor, y eso cambia con la temperatura y la salinidad, que varían de una zona del mar a otra. Para eso hay tanques más pequeños que se ajustan de a poco, casi como una balanza.

El movimiento hacia adelante lo dan las hélices, y unas superficies móviles parecidas a alas pequeñas, llamadas timones de profundidad, inclinan la nave hacia arriba o hacia abajo mientras avanza. Combinando avance e inclinación, un submarino puede cambiar de profundidad sin tocar los tanques principales.

El experimento casero es fácil y funciona. Una botella de plástico con varios agujeros pequeños en un costado y un tubo flexible que llegue hasta arriba: si la sumerges, se llena y se hunde; si soplas por el tubo, el aire desplaza el agua y la botella sube. Es exactamente el mismo mecanismo, en versión mínima.

Lo que más sorprende de todo esto es lo poco sofisticado del principio. La tecnología moderna resuelve el problema de resistir la presión, de navegar sin ver y de mantener el aire respirable durante semanas. Pero la parte de subir y bajar sigue siendo la misma idea de siempre: cambiar cuánto pesa lo que hay adentro.

Más historias