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Los códigos del cartón de huevos y cómo leerlos en el mercado

Comida · 2026-09-08
Los códigos del cartón de huevos y cómo leerlos en el mercado

Entre números, letras y fechas, hay dos datos que conviene mirar antes de poner la caja en el carrito.

Casi nadie mira el cartón de huevos más de dos segundos. Se abre la tapa, se revisa que ninguno esté roto y listo. Sin embargo, en esa tapa suele haber más información que en la etiqueta de muchos otros productos, y aprender a leerla toma menos de lo que dura la fila de la caja.

El dato más útil es la fecha. Según el país, el cartón puede traer fecha de envasado, fecha de consumo preferente o ambas. Lo importante es entender cuál estás mirando: una indica cuándo se empacaron los huevos y la otra hasta cuándo el fabricante garantiza su mejor calidad. Entre dos cajas iguales, siempre conviene llevar la de fecha más lejana.

El segundo dato es el establecimiento. Los números y letras del sello suelen identificar la planta de empaque y, en muchos países, el sistema de producción. Esa clave permite saber si los huevos son de jaula, de piso o de gallinas con acceso al exterior, sin depender del dibujo del envase, que a veces sugiere más de lo que dice.

También conviene mirar el tamaño, que suele aparecer con letras o palabras: pequeño, mediano, grande, extra grande. En repostería importa más de lo que parece, porque muchas recetas están calculadas con huevos medianos y usar extra grandes cambia la humedad de una masa. Para el desayuno da igual; para un bizcocho, no tanto.

Sobre la frescura en casa, hay una prueba doméstica muy conocida: colocar el huevo en un vaso con agua. Los más frescos se quedan acostados en el fondo; a medida que pasan los días, la cámara de aire crece y el huevo tiende a pararse. Si flota en la superficie, lo prudente es descartarlo sin abrirlo.

El almacenamiento cambia bastante entre países según cómo se procesen los huevos, así que lo más sensato es mantener el criterio del lugar donde los compraste: si estaban refrigerados en el mercado, van al refrigerador en casa; si estaban a temperatura ambiente, pueden guardarse en un lugar fresco y seco. Lo que no conviene es alternar entre ambos.

Un detalle práctico: guardarlos en su propio cartón y no en la puerta. El cartón los protege de golpes y de absorber olores, y la puerta es la zona donde más cambia la temperatura cada vez que alguien la abre. Con la punta más fina hacia abajo, además, se conservan mejor acomodados.

Nada de esto exige memorizar tablas. Alcanza con dos gestos en el mercado: mirar la fecha y comparar dos cajas antes de elegir. Es una decisión de cinco segundos que se nota en el sartén una semana después.

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