La escena se repite en cualquier estación de servicio. Alguien llega, se estaciona, baja del auto y descubre que la manguera queda del otro lado. Vuelve a subir, da la vuelta entera y ocupa el surtidor de al lado. Suele pasar con un auto prestado, con uno alquilado o con uno recién comprado, y siempre con alguien esperando atrás.
Lo primero que llama la atención es que no exista una norma. Autos de la misma marca traen la tapa a la izquierda en un modelo y a la derecha en otro. No es capricho ni descuido: la ubicación depende de cómo esté armado el auto por debajo. El tanque, el caño de llenado, el escape y la rueda de repuesto compiten por el mismo espacio, y el diseño acomoda la boca de carga donde el recorrido de la cañería es más corto y seguro.
También influye el país donde se pensó el vehículo. En lugares donde se maneja por la derecha, tener la tapa del lado del acompañante permite cargar combustible en la banquina con el auto entre tú y el tránsito. Es un argumento de seguridad que pesa en algunos mercados y en otros no, y por eso el criterio nunca terminó de unificarse.
Hay un motivo más práctico y bastante conocido en el sector: si todos los autos tuvieran la tapa del mismo lado, en las estaciones de servicio se formaría fila solo en una de las hileras de surtidores. Con la ubicación repartida, los autos se distribuyen entre los dos lados y todo fluye mejor. No es la razón original del diseño, pero es una consecuencia útil.
Lo bueno es que hace muchos años los autos traen la respuesta a la vista. Mira el tablero, en el ícono del surtidor que acompaña al indicador de combustible: al lado hay una flecha pequeña. Apunta hacia el lado del auto donde está la tapa. Si la flecha apunta a la derecha, estaciónate con el surtidor a tu derecha.
En algunos modelos, en lugar de flecha, el propio dibujo de la manguera sale del lado correcto del surtidor. Funciona igual, y en cuanto lo notas una vez ya no se olvida. Es de esas cosas que se miraron miles de veces sin registrar qué significaban.
Vale un par de consejos que ahorran problemas. Si el auto es prestado, revisa también cómo se abre la tapa: hay palanca en el piso junto al asiento, botón en el tablero y modelos que se abren empujando directamente la tapita. Y antes de cargar, confirma qué combustible usa, porque equivocarse ahí sale mucho más caro que dar una vuelta de más.
La próxima vez que subas a un auto que no es tuyo, échale un vistazo al tablero antes de arrancar. Son dos segundos y evitan la maniobra incómoda con tres autos esperando.






