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La foto que esta familia repite cada año en el mismo lugar

Estilo de vida · 2026-09-08
La foto que esta familia repite cada año en el mismo lugar

Mismo pino, misma posición, un año más encima: una costumbre que empezó por casualidad y ya lleva más de una década.

En la caja de fotos hay una fila entera de imágenes casi iguales: dos hermanas paradas delante del mismo pino del patio, con la misma pose, cada diciembre. La primera fue casual. La segunda fue una broma. De la tercera en adelante ya era obligación familiar.

En la primera foto una de las nenas apenas le llega al tronco por la mitad. En la última el pino sigue siendo más alto, pero la diferencia se achicó bastante. Ese contraste es todo el contenido de la serie, y es también lo que la hace imposible de dejar de mirar.

Las fotos repetidas funcionan por algo que ninguna foto suelta consigue. Al mantener fijo todo lo demás —el lugar, el encuadre, la pose— lo único que cambia es lo que uno realmente quería registrar: el tiempo pasando por las mismas personas.

Cualquier familia puede empezar una serie así y no hace falta un árbol. Sirve la puerta de la cocina, el mismo banco de una plaza, la escalera de entrada, el marco de una ventana. La regla es simple: siempre el mismo lugar, siempre la misma época del año.

Conviene decidir la fecha desde el principio para que no se pierda. El cumpleaños de alguien, el primer día de clases, la última semana del año. Si depende de que a alguien se le ocurra en el momento, la serie se corta en el tercer año y después es difícil retomarla.

El encuadre también merece una decisión temprana. Vale la pena guardar la primera foto en el celular y mirarla antes de sacar la siguiente, para pararse en el mismo punto. Algunas familias marcan con una piedra o una baldosa dónde van los pies del fotógrafo.

Hay un detalle que casi todos descubren tarde: conviene imprimir. Una serie que vive en tres celulares distintos, con dos cambios de teléfono en el medio, tiene muchas probabilidades de desaparecer. Un sobre con las copias impresas atraviesa mudanzas mucho mejor que una carpeta digital.

Lo lindo aparece recién a partir del quinto o sexto año, cuando la serie deja de ser una foto anual y se vuelve un objeto en sí mismo. Ahí es cuando la gente empieza a pedirla, a mirarla completa de una vez y a discutir cuál fue el año en que llovía.

En esa familia ya son doce fotos. Las nenas crecieron, una vive en otra ciudad y aun así vuelve para diciembre, en parte por la foto y en parte por todo lo demás. El pino, mientras tanto, sigue exactamente donde estaba.

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